Algunos motivos que importan

//Algunos motivos que importan

Algunos motivos que importan

Isabel, 23 años, de Zaragoza, trajo su libro que importa porque estaba en la librería de sus abuelos. Para María, 35 años, también de Zaragoza; A sangre fría de Capote fue uno de sus primeros libros adultos. Crudo y real, como ella dice. Manuel, de 25 años, también llevó el mismo libro de Capote, porque en su opinión es literatura pura: descriptiva, profunda, humana, morbosa… María José, 39 años, de Zaragoza; se acercó con su familia al completo, con los peques también. Todos llevaron un libro y ella regaló American psycho de Bret Easton Ellis. Jesús, 60 años, Zaragoza. Leyó Ana Karenina de Tolstói porque se lo regaló su mujer y lo devoró durante su embarazo. Marta, 18 años, Zaragoza. Antología poética de Antonio Machado. Fue el primer libro que leyó de Machado y desde entonces no ha dejado de leer su poesía. Noemí, 19 años, Zaragoza. Escogió Beau Geste de Percival Christopher Wren porque era un libro muy importante para su padre. Mónica, 45 años, Zaragoza. Blaze, de Stephen King, coincidió con el inicio y final de una etapa de su vida. Violeta, 54 años, Zaragoza; no puede dejar de pensar en Cien años de soledad porque fue el libro que le regaló el nombre a su hija. María Jesús, 45 años, Zaragoza; Cuentos macabros le hizo descubrir a Poe y se enamoró perdidamente de un tipo de literatura que le apasiona. Claudia, 20 años, Zaragoza; Diez negritos, de Agatha Christie, el libro con el que empezó a aficionarse a la literatura. Para Juan, 41 años, Zaragoza; no hay duda. Don Quijote de la Mancha es el libro con el que empezó todo. Y Cecilia, de 48 años, Zaragoza; opina lo mismo porque para ella, la novela de Cervantes es el LIBRO, así, en mayúsculas. María, 37 años, Córdoba. El Aleph de Jorge Luis Borges; porque el Aleph es el lugar donde están “todos los lugares del mundo vistos desde todos los ángulos”. Marimar, 47 años, Zaragoza; salvó de la mudanza El círculo mágico de Katherine Neville. Sólo pudo escoger unos pocos libros y ese fue uno de los rescatados.

Un libro lleva a leer otro libro. Eso es lo que le pasó a María Luisa, 45 años, Zaragoza. El club Dante de Matthew Pearl le animó a leer La divina comedia de Dante. Lorena, 24 años, Zaragoza; leyó El cuarto de atrás de Carmen Martín Gaite y supuso una transición en su vida estudiantil. También de Martín Gaite es El cuento de nunca acabar; Pepe, 42 años, Zaragoza; lo entregó porque, en su opinión, ese libro es literatura, palabra y vida. Begoña, 44 años, Zaragoza; encontró El jardín prohibido de Antonio Gala. Estaba esperándole en la casa de sus sueños cuando la compró. Mónica, 45 años, Zaragoza. A ella le importa mucho El lazarillo de Tormes porque se lo leía su madre. Florencio, 42 años, Zaragoza; también intercambió El Lazarillo porque fue el primer libro que leyó y que le regaló su abuelo. Ana, 38 años, Zaragoza; se reconectó con la lectura después de El perfume, de Patrick Suskind; un libro que también cambió la vida de Laura, 36 años, Zaragoza; porque le sirvió para pasar de la literatura juvenil a la adulta. Paula, 21 años, de Zaragoza. El principito de Antoine de Saint-Exupéry. El libro más regalado de esta primera edición de Libros que Importa y el primero que leyó Paula. Pablo, 24 años, de Zaragoza. Se enganchó a la lectura con El retrato de Dorian Gray de Oscar Wild. Marta, 28 años, de Zaragoza. El señor de los cátaros de Hanny Alders fue el primer libro que compró al llegar a la ciudad con su primer sueldo. Francisca, 42 años, de Zaragoza; ha leído varias veces a lo largo de toda su vida Hamlet de William Shakesperare y todavía tiene ganas de releerlo. Pablo, 21 años, de Zaragoza; piensa que una casa sin libros no es realmente un hogar, y para él, Hombres buenos de Arturo Pérez-Reverte importa porque fue el primer libro que entró en su casa cuando vino a Zaragoza. Ana, 42 años, de Zaragoza; una educadora estupenda y amante de la literatura; escogió Juan Salvador Gaviota de Richard Bach, porque le enseñó a volar y le recuerda cómo remontar el vuelo al margen de la ley de la bandada.

Noelia, 31 años, de Zaragoza. La casa veneciana de Mary Nickson le hizo apuntar un nuevo viaje en su lista de destinos. Pilar, 47 años, de Zaragoza, descubrió la lectura a los cuarenta con La noche de los tiempos de Antonio Muñoz Molina. Ester, 41 años, de Lécera. La princesa descalza de Idelfonso Falcones porque es uno de los últimos libros que leyó su padre. Beatriz, 17 años, de Zaragoza; el libro que le reconectó de nuevo con la literatura fue La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón. Pablo, 25 años, de Zaragoza; leyó La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza mientras vivía en el extranjero y lo recuerda con mucho cariño; como todas las cosas que se recuerdan cuando uno es joven y viaja. Raquel, 39 años, de Zaragoza. La vida de las mujeres de Alice Munro. Compró el libro a ciegas, sólo porque le gustaba el título. Y luego, claro, le encantó. Ainhoa, 29 años, de Zaragoza. Después de leer Las aventuras del joven Werther de Goethe se animó a estudiar literatura universal. Miriam, 33 años, de Zaragoza. Tuvo su primera hija y el libro que leía entonces era Los ojos amarillos de los cocodrilos de Katherine Pancol. Eva María, 35 años, de Zaragoza; descubrió al gran cronopio, Cortázar, tras leer Los premios; y enseguida supo que otra forma de leer y de escribir es posible. Ana Pilar, 49 años, de Ginebra; trajo bajo el brazo Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas porque siempre le trae recuerdos perennes de infancia. Martín, 61 años, de Zaragoza. Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift porque le hizo pensar que hay otros mundos en este que habitamos. Helena, 28 años, de Zaragoza; entregó las Narraciones cortas de Mark Twain porque se lo regaló su abuelo.

Los libros nos hacen reír y nos hacen llorar. Fabiola, de 43 años, Zaragoza; lo averiguó con Océano África de Xavier Aldekoa. Uno de los dos libros con los que ha llorado en su vida. Mar, 55 años, de Loarre; accedió a la literatura con Orgullo y prejuicio de Jane Austen. Ana, 38 años, de Zaragoza; encontró su primer amor literario con Rayuela de Julio Cortázar. Avelino, 52 años, de Zaragoza se transformó en un lector impenitente con Relato de un náufrago de Gabriel García Márquez. Javier, 43 años, de Zaragoza; también cuenta sus propias historias, y Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza es uno de sus libros que importan porque lo leyó en el viaje en autobús a Zaragoza para empezar la universidad. Natalia, 30 años, de Zaragoza.; Trainspotting de Irvine Welsh. Lo leyó hace muchos años y tanto el libro, como la película y su banda sonora le han acompañado desde siempre. Susana, 42 años, de Zaragoza. Un milagro en equilibrio de Lucía Etxevarría. Es el libro que leyó durante el embarazo de su hija. Javier, 42 años, de Zaragoza. Un mundo feliz de Aldous Huxley marcó su forma de ver las cosas cuando era un adolescente. Anai, 49 años, de Zaragoza. Un saco de canicas de Joseph Joffo porque es un libro que siempre le emociona cuando lo lee.

Y otro primer libro, el de Marta, que ahora tiene 30 años, y se estrenó como lectora con El secreto de la arboleda de Fernando Lalana. Enrique, 32 años, de Zaragoza; se inició en la lectura con Sandokan de Emilio Salgari. Diego, 10 años, de Zaragoza. Sabe que La gallina Mina de Mercé Aránega es importante para él porque fue el primer libro que le regaló su abuelo. Mercedes, 56 años, de Zaragoza. Los cinco en el pasadizo secreto de Enid Blyton, porque fue el libro que le llevó a su amor por la lectura a la edad de 8 años. Charo, 39 años, de Zaragoza. Pinocho de Carlo Collodi. Tan simple y tan sencillo: porque es el favorito de su hija. Leyre, 6 años, de Zaragoza; aprendió a leer con Un paseo con papá de Violeta Denou. Laura, 15 años, de Zaragoza. El jardín del arlequín de Sigrid Heuck también para ella es importante porque se lo regaló su abuelo y le tiene mucho aprecio. María Ángeles, 50 años, de Zaragoza. La historia interminable de Michael Ende le sirvió para identificarse con Bastián y le descubrió la literatura fantástica. Javier, 18 años, de Zaragoza. Las aventuras de Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle es uno de sus libros favoritos, entre otras cosas porque lo leyó una decena de veces cuando era adolescente. Adriana, 17 años, de Zaragoza; se enganchó a la lectura con Los espejos venecianos de Juan Manuel Gisbert. Montse, 56 años, de Zaragoza; La catedral del mar de Idelfonso Falcones fue un libro de cambios importantes en su vida, supuso la transición entre la tinta y el braille después de perder la vista. Y Federico, 71 años, de Zaragoza; queremos tanto a Federico porque trajo Guillermo el conquistador de Richmal Crompton. Fue su primer libro. Y le ha costado mucho desprenderse de él pero pensó que la iniciativa merecía la pena.

Mirad esas fotos, mirad todas esas sonrisas en torno a los libros. No digáis que no hemos hecho algo grande entre todos. Siempre podremos decir que estuvimos allí y que nosotros, todos nosotros, también fuimos importantes.

2017-02-08T19:17:49+00:00